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Las remesas familiares procedentes de Estados Unidos son fundamentales para la economía salvadoreña, pero “se van a terminar”. 

Por Máximo Torres – 

5-viceministro salvadoreñoCuando la crisis financiera en el 2009, El Salvador sufrió una baja sustancial de las remesas de los salvadoreños en Estados Unidos, registrándose un decrecimiento del 12%. Ahora hay una tendencia a la alza y es positiva, pero hay otras economías como la mexicana que actualmente tiende a bajar el ritmo de crecimiento de las remesas.

“Para el mes de mayo, las remesas para México decrecieron en un 13% y esa es una lucecita amarilla que debemos ver todos nosotros como país: las remesas se van a terminar”, sostiene el viceministro para los salvadoreños en el exterior, Juan José García.

“Ojalá que cuando ese día llegue estemos preparados para establecer una economía sobre otras bases que no sean de las remesas”, enfatiza García en una entrevista con El Mundo Boston.

“En el caso de México las remesas representan el 4% del PBI (Producto Interno Bruto), todos los años pueden darse el lujo de una baja como la que están teniendo sin que le afecte el funcionamiento de su economía, pero una economía como la hondureña en donde el 25% de su PBI lo constituyen las remesas o en el caso de El Salvador donde el 18% de su PBI son remesas nos veríamos en graves problemas, en gravísimos problemas, yo diría que podríamos estar al borde del abismo”, detalla García.

Las remesas de los salvadoreños en Estados Unidos han aumentado en los últimos años en un promedio del 7% , según dice el viceministro. En el mes de junio enviaron 322 millones de dólares, cifra superior en 3,8 millones a lo recibido en el mismo mes de 2012.

Dentro del período comprendido entre enero y junio de 2013, ingresaron a El Salvador 1,957,4 millones de dólares, cifra mayor en 12,6 millones, equivalente a un crecimiento de 0,6 por ciento con relación a lo registrado en el mismo período del año anterior.

Las remesas siguen en aumento, pero los temores de que vayan a desaparecer subsisten por una eventual reforma migratoria que legalizaría a millones de inmigrantes indocumentados.

Los salvadoreños con TPS tendrían prioridad sobre otros grupos para arreglar su situación migratoria. “En tres años van a poder acceder a la ciudadanía, mientras que otros grupos van a tener que esperar entre 13 y 15 años”, anota.

El viceministro García explica que muchos de sus connacionales con TPS ya cumplen con los requisitos para legalizarse porque entraron al país antes 31 de diciembre del 2011, han pagado sus impuestos y no han cometido ningún delito. “La única barrera que tendrán que saltar es aprender inglés, matricúlense en un curso, el Consulado salvadoreño en Boston tiene un curso de inglés tres veces por semana”.

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