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Casi un año después que los médicos le detectaron la terrible enfermedad y le extirparon uno de los testículos, Carl Nickerson se siente un hombre nuevo y quiere llevar por el mundo su historia para dar un mensaje de prevención

Por MAXIMO TORRES 

➥Red Sox Booth: Con Jerry Remy y Dan Orsillo de NESN.
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Boston – Su vida es otra, no es la misma, es más humana. Su nombre es Carl Nickerson, pero su origen es latino. Su padre es panameño y su mamá puertorriqueña. Carl nació y creció en Jamaica Plain, el “barrio de mis amores”, según dice. Hace dos años su hermano Jomathan Feliz murió en un accidente de motocicleta y el dolor aún golpea a su familia.

En junio del año pasado se sintió mal y terminó en el hospital, sólo con la mirada en el vacío. “Estaba asustado, asustado”, repite Carl luego de hablar con los médicos. Las piernas le temblaban. No quería llamar a su mamá, ya tenía suficiente dolor, tampoco a su esposa y sintió la necesidad de hablar con su hermano, de contarle lo que le estaba pasando. “Me senté en su tumba y le dije tengo cáncer hermano ¿qué hago? Comencé a llorar como un niño y sentí la voz de mi hermano que me decía ¿de qué tu estás llorando? Estás vivo, los Nickerson somos duros y esto no te va a matar”. 

Las palabras de su hermano lo cambiaron, le dieron otro ánimo, le dieron vida. “Cuando terminé de hablar con mi hermano yo nunca lloré más y enfrenté la operación con resignación, pero con la esperanza de seguir viviendo por mi hijo, mi esposa y mi madre”. 

¡Qué desgracia! 6-sobreviviente cancer

Carl salió del cementerio Mount Hope con las palabras de su hermano que le decía “no esperes hasta mañana para cambiar las cosas, hazlo hoy” y de inmediato llamó a su esposa por el celular, ella estaba angustiada, ya lo había llamado para saber lo que le habían dicho los médicos. “Tengo cáncer”, le dijo llorando. Su esposa se quebró en llanto y ya casi no podía hablar. “Ambos lloramos por largo rato, pegados al celular hasta que llegué a casa, nos abrazamos y lloramos…”. 

¿Qué va a pasar ahora?, le dice su esposa afligida por el dolor.

“La operación es en unos días, me van a quitar el testículo derecho y no se sabe todavía si me van a quitar el otro”, le replica.

Ambos tenían la ilusión de tener otros niños. “Si voy a entrar a quimioterapia voy a pedir a los médicos que congelen mi esperma para tener otro niño. Se me cruzaban muchas cosas por la cabeza”, recuerda.

“Amor a Dios” 

Carl estaba resignado a todo y, según dice, “nunca renegué, por el contrario miraba todo con humildad, con amor a Dios. Me pasó a mí, esto no me va a matar, yo soy más fuerte”. Dana-Farber Cancer Institute lo ayudó mucho.

Pero cuando su mamá se enteró de lo que le estaba pasando tiró el grito al cielo y se puso a llorar, creía que se iba a morir. “Voy a perder otro hijo”, repetía.

Pero Carl le hablaba ya con la paciencia de un enfermo de cáncer y le decía que no se iba a morir por esa enfermedad porque los médicos la habían detectado a tiempo y eso le daba más chance de vida.

De allí la importancia de la prevención, remarca. “Yo me chequeaba los testículos todos los días y eso lo hice desde cuando terminé el High School e ingresé al ejército y el médico me habló de la importancia de auscultarse los testículos”. 

¿Qué más va a pasar? 

“Estaba asustado, no lo voy a negar”, pero muchas veces se preguntó por ese entonces ¿qué más va a pasar? “No tenía trabajo, seguro médico y las facturas seguían subiendo. Entre el 2013 y 2014 los tiempos eran difíciles, la economía estaba en el piso y nadie estaba buscando empleados. Año y medio estuve sin trabajo y en junio del 2014 cuando buscaba trabajo me chequeé los testículos y noté algo diferente, uno de los huevos estaba más duro que una piedra, me asusté”. 

En el hospital los médicos le dijeron que era cáncer, “en vez de llorar y pensar en lo peor, me dije yo estoy vivo aún, las cosas no están peor, yo sé que tengo algo que me puede matar, pero todavía estoy vivo, tengo un hijo y una esposa por quien velar, esto no puede ser el final de mi vida”. 

Carl ha logrado sobrevivir al cáncer y a un año de la operación que lo dejó con un testículo menos se siente un hombre nuevo. “Nunca es tarde para empezar, la vida es una y hay que aprovecharla. Al diablo con el negativismo, uno se pone en la mente barreras que no te dejan avanzar”. 

Su vida ha cambiado, está vivo y su visión ahora es ayudar a la gente.

Otro Ángulo… 

“El drama que viví” 

“Yo no puedo morir, tengo cáncer, pero no quiero morir”, se decía Carl Nickerson. Estaba asustado y, según recuerda, “esa semana fue como si me hubiera pasado un tornado por mi cabeza”. 

En una semana pasó todo, el miércoles le hicieron los exámenes y el viernes le extirparon el testículo derecho.

Un año después de la operación siente que la vida le ha dado otra oportunidad.

Ahora es un activista de vida, de educación. “Me la paso hablando con jóvenes y adultos de la importancia de aprender a chequearse los testículos. Muchos dicen ¿por qué el doctor no me ha dicho nada sobre esto?” 

Desde enero pasado trabaja en una compañía de seguros de vida y está feliz. No hace mucho contó su historia de vida en la televisión norteamericana diciéndole a la gente desde el Fenway Park sobre la importancia de chequearse los testículos.

Según las estadísticas, el cáncer a los testículos está creciendo entre los latinos en una línea ascendente de 3.8 puntos cada año, lo que no ocurre con los blancos, afroamericanos o chinos.

Algo más… 

6-historia sobreviviente de cancerLa mano salvadora 

Dana-Farber Cancer Institute “me ayudó mucho y estoy vivo gracias a Dios”. Ahora “necesitamos que tu hables más para despertar la conciencia entre los latinos y la comunidad en general. No tenemos hombres latinos que quieran hablar sobre el cáncer a los testículos pese a que este tipo de enfermedad está creciendo entre la comunidad latina”. Magnolia Contreras, MSW, MBA, Director, Community Benefits de Dana- Farber Cancer Institute, quiere que el testimonio de Carl Nickerson que sobrevivió al cáncer sea escuchado por toda la comunidad. “Gracias a Dios lo detectaste a tiempo, si te esperabas dos meses ya te hubieran quitado los dos”, le dicen los especialistas. El mensaje a los jóvenes y adultos es chequearse los testículos a diario.

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