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La incertidumbre aumenta cada día. Termina abril con un sabor amargo para los “Dreamers” o soñadores que vieron pasar el 5 de marzo como el fin de sus vidas por el plazo que dio el presidente Trump al Congreso para aprobar una legislación dirigida a los protegidos bajo el programa de Acción Diferida (DACA). El plazo pasó y hasta ahora no hay nada, salvo algunas decisiones de los tribunales en San Francisco y Nueva York.

Habíamos esperado ansiosamente el plazo de Trump, pero con el resultado de las cortes se mantiene todo en la incertidumbre y el limbo”, dicen activistas.

La pasante de MIRA, Palloma Jovita, quien compartió su experiencia como soñadora y defendió la equidad de la matrícula en los colegios y universidades públicas de Massachusetts, expresa que seguirá en la lucha hasta lograr la legalización de su estatus migratorio.

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No dejaremos de pelear hasta que los ‘Dreamers’ como Palloma, una estudiante de último año de Framingham State University y nuestro interno, sepan que están a salvo de la deportación, de una vez por todas”, señala Eva Millona, directora ejecutiva de MIRA Coalition.

A los Dreamers, les digo, mantengan la fe. Estamos detrás de ti. Los estadounidenses están de tu lado. No descansaremos hasta que obtengas la justicia que mereces“, anota.

Se estima que cerca de 14,000 soñadores perdieron sue status el pasado mes de marzo, entre otras razones, debido a los tiempos de procesamiento del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS).

Punto de vista

¿Cambios en la ley? ¿A quién o a quiénes favorece?

Después de leer el proyecto de reformas al sistema de justicia penal en Massachusetts habría que preguntarse ¿cómo es posible que se quiera dar pasaporte libre a la delincuencia? Porque lejos de ayudar a la sociedad y proteger a los ciudadanos incentiva el crimen.

Es un proyecto que nos debe llamar a reflexión y decir alto, stop, paren las máquinas. Porque es penoso lo que ha hecho la Legislatura estatal de Massachusetts, por lo menos esa es la impresión que tengo. Dicen que es una de las reformas más radicales al sistema de justicia penal y mi punto de vista es que este proyecto en muchos aspectos premia a los criminales, les da patente de corso para realizar más fechorías. Aumentar el límite de un robo de 250.00 a 1,200 dólares para castigar a un delincuente me parece un desatino. Porque el ladrón ya no va a robar un teléfono inteligente sino cinco y no le va a pasar nada o por lo menos ya no va a ser un delincuente que podría estar sujeto a recibir una condena de hasta cinco años de prisión.

El delincuente debe tomar responsabilidad de sus actos, pagar por el crimen que ha cometido, sin excusa alguna y no importa si el monto es por 10, 500 o por 1,000 dólares. Si un joven, niño o viejo robó, hay que castigarlo con todo el peso de la ley para que escarmiente y aprenda que su conducta no es tolerada.

Ahora basar los delitos cometidos en una fianza en el sistema económico , es de locos!!! Otro desatino más de los legisladores. Es decir si es pobre que no pague o que pague menos. Qué mensaje le estamos dando a nuestros niños y jóvenes. Si el delincuente ha tenido la habilidad de cometer un crimen, una fechoría o de matar a una persona, debe responder por sus acciones y le debe caer todo el peso de la ley. Si el criminal tiene que pagar para salir bajo libertad vigilada que pague si tiene dinero o que viva los días previos a su condena en la cárcel, donde debe estar por haber infringido la ley.

Las fianzas no pueden estar basadas en la condición económica del que cometió el delito sino en el tipo de delito.

Se le está dando también patente de corso a los traficantes de droga. Ya no se le va a castigar si lo encuentran vendiendo droga cerca de una escuela, ¿Qué estamos haciendo? La marihuana ya nos invadió y pronto abrirán los centros de comercialización para su venta legal como si se estuviera vendiendo pan o verduras. Es más hoy en día las cortes en Massachusetts apestan a marihuana.

Las cambios para mal ya saltan a la vista en cualquier Corte de Massachusetts. Ya se observan cartelitos dándole la bienvenida a los que violan la ley. “Señores bienvenidos a su casa” y pobre si alguien los llama delincuentes. Ahora hay que decirles “clientes”… ¿Clientes de qué?

Con los cambios absurdos que se están implantando en un futuro cercano habrá que invitarles un cafecito o una tacita de chocolate para el frío mientras esperan por una lectura de cargos o un juicio. Parece un cuento chino!!! ¿Qué estamos haciendo del sistema? El criminal, el ofensor sexual, el ladrón, el drogadicto es un delincuente y hay que tratarlos como tal. No con guantes de seda, un poco más y tenemos que agradecerles por victimizarnos.

Y por si fuera poco ahora hay que preguntarles por respeto a la diversidad de género ¿cuál es su preferencia sexual? o ¿cuál es su orientación sexual? Muchos se ofenden, otros se ríen. Hasta la pregunta parece estúpida, pero ese es el cambio que le estamos dando a nuestras leyes.

Por Olga Lattarulo es periodista, escritora, juez de paz y profesora universitaria.

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