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Foto referencial.

Manchester, NH – El presidente Donald Trump propuso oficialmente este lunes la imposición de la pena de muerte para ciertos traficantes de drogas.

La propuesta la presentó en un evento de New Hampshire, en donde dijo que en su plan para luchar contra la crisis de opiáceos es fundamental “endurecer” la política para combatir la epidemia.

“Si no nos ponemos duros con los traficantes de drogas, estamos perdiendo el tiempo “, dijo Trump en Manchester, “y esa dureza incluye la pena de muerte”.

Además, recalcó que se debe acabar con ciudades santuarios como Lawrence y Boston porque según él sirven para “almacenar a criminales y traficar drogas”.

“De acuerdo con un estudio reciente de Dartmouth, la ciudad santuario de Lawrence, Massachusetts, es una de las principales fuentes de fentanilo en los seis condados de New Hampshire”, comentó Trump.

Por su parte, el alcalde de Lawrence, Dan Rivera manifestó que “debería darle verguenza” al dignatario por esos comentarios, y que “atacando a Lawrence no logrará salvar ninguna vida”.

“¿Sabes cómo superar la epidemia de crack y cocaína? Con prácticas policiales basadas en políticas comunitarias, con empleos para los más vulnerables de la ciudad, y con tratamiento”, destacó Rivera.

El alcalde de Boston también le salió al paso a Trump reiterando su apoyo a la comunidad inmigrante.

“En su discurso el Presidente criminalizó a nuestra comunidad inmigrante y a los que sufren por el abuso de sustancias. Es momento de detener la estagtimatización de que todos los indocumentados son criminales. Nuestra comunidad inmigrante aporta de forma positiva a nuestra ciudad todos los días”, comentó Marty Walsh destacando que para acabar con la epidemia se necesitan tratamientos y programas preventivos, no solo “vociferar”.