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Giovanni Valencia, un colombiano marcando el acento en corazón de Jamaica Plain.

Por Yara Liceaga

Jamaica Plain – Giovanni Valencia es arquitecto y al llegar a Boston hace doce años tuvo que comenzar a construirse una nueva manera de actuar con determinación. Ya conocía por sus estudios de arquitectura y planificación en su Colombia natal cómo con dedicación y disciplina se lograban las metas impuestas,
pero tener que estar inmerso entre pláticas de un idioma distinto a su lengua materna le producían una inseguridad que ningún título podía evitar.

Perderle el miedo a comunicarse en inglés para labrarse el camino que lo llevaría a dirigir la oficina encargada de la organización comunitaria en el Jamaica Plain Neighborhood Development Corporation (JPNDC) era un deber con él mismo y con su familia.

“I´m not a quitter”, expresa con aplomo cuando conversamos sobre el proceso de adentrarse en la socialización aquí en los Estados Unidos donde ha decido formar una familia y una vida profesional próspera. “Essentially, I came here because I love my wife”, expresa contento. “We met in Guatemala”, pero ella es de Boston, cuenta. Ambos se conocieron haciendo trabajo
comunitario y quedaron enamorados al punto de, al tiempo, comenzar un matrimonio y eventualmente una familia. Tomaron la decisión de vivir aquí en Boston por las oportunidades que representaba para ambos, aunque para Giovanny no fue inmediato encontrar el lugar en el que pudiera poner en
práctica todos los conocimientos de su formación profesional.


“Ser inmigrante es duro para muchos de nosotros y siempre puedes pensar que te van a tratar mal por el color de tu piel, por tu acento, por no haber nacido acá” reflexiona. “Yo diría que el miedo es normal. El miedo puede retrasarte en tus sueños o puede empujarte a alcanzarlos más pronto.
Con o sin miedo hay que salir adelante”, muy afable enfatiza.

Ese miedo lo conoce muy bien. Por cuatro años, justo después de llegar aquí, la resistencia a expresarse en inglés lo mantuvo alejado de socializar en actividades familiares de su esposa pero además lo mantuvo apartado de oportunidades de trabajo más acordes con su formación académica. Trabajó en un supermercado en donde hizo de todo, desde limpiar
los baños hasta acomodar mercancía, cosa que le da mucho orgullo porque fue el lugar en donde fue desanudando el pánico a conversar en otro idioma. “Es un proceso que empieza y no va para abajo, simplemente sigues mejorándolo.
Cuando tú sabes que puedes dar más hay que seguir, lucharlo”, insiste.

Durante nuestra conversación noté en su acento la entonación bogotana que lo caracteriza en español y que enfatiza en las “r” en el inglés que habla con fluidez. “El acento colombiano que yo tengo es mi herencia, la herencia de mi familia y de mi cultura. Yo soy muy orgulloso de mi acento como lo debe ser cada uno porque eso refleja de dónde vienes”. Esa diferencia, admite, nos da a cada hispanoparlante, un “toque especial” que nos
singulariza pero nos hermana, ese toque especial que nos distingue como perseverantes.

Acentos espesos/Thick Accents es posible gracias al financiamiento del Programa de “Creative City” de “New England Foundation for the Arts,” con fondos de la Fundación The Barr y con el apoyo adicional de la Fundación de
Boston.

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