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Por Carlos Quintero

El Gobierno de Estados Unidos reactivó sus operaciones después de 16 días de parálisis. Tendrá fondos hasta el 15 de enero gracias a un pacto temporal del Senado, que también evita la morosidad de pagos. Al promulgar el proyecto de ley, el presidente Barack Obama anunció que el Estado podrá pagar a 800 mil empleados que estaban cesantes desde el primero de octubre cuando entró en vigor el cierre parcial del Ejecutivo.

Cerca de 300 lugares públicos reabrieron sus puertas al público, así como los servicios sociales de salud, seguridad social y alimentación que benefician a millones de niños, mujeres embarazadas, ancianos y veteranos de guerra.

El Congreso aprobó el plan diseñado por la dirección del Senado que aumenta hasta el 7 de febrero el límite de endeudamiento -ubicado en 16,7 billones de dólares- y desbloquea el financiamiento para todas las actividades del Gobierno.

Igualmente contempla la creación de un comité presupuestario que debe entregar un informe en diciembre con las recomendaciones de ambos partidos para aprobar las cuentas de la administración sin tanta polémica.

Demócratas y republicanos cerraron el pacto a pocas horas de expirar el plazo fijado por el Departamento de Tesoro para que el país cayera en el temido default y amenazados con una rebaja en su calificación crediticia triple A.

Los demócratas de la Cámara de Representantes reconocieron el fracaso de sus esfuerzos por supeditar el alza de la deuda a frenar la ley sanitaria y apoyó el proyecto del Senado para reabrir el Gobierno.

El líder del pleno legislativo, John Boehner, dijo que la bancada opositora se enfocará en las fallas masivas y en una agresiva supervisión de la ley de salud u Obamacare, considerada el principal logro legislativo de la actual administración demócrata y el eje central de las disputas en el Congreso.

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