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Por: Yara Liceaga-Rojas

Jaime Rodríguez, un veterano marcando el Acento. (Foto, Natalia Aponte)

Boston, MA – El día más cálido en lo que va del año salgo a entrevistar a Jaime Rodríguez en su casa en Jamaica Plain. No estoy segura si es el paso acelerado con que camino, que genera una temperatura distinta en mi cuerpo, o la idea complaciente de saber que iré a comunicarme en mi lengua materna. Comienzo a tener la sensación de que el inglés con el que me comunico, en la estación del tren naranja, para asegurarme de ir en la dirección correcta, va cediendo paso al español como la nieve que veo derretirse y fluir en agua a la orilla de las aceras para dejar al descubierto la vegetación escondida en la blancura del invierno.

Subo la cuesta en la que se encuentra su casa y al llegar me recibe desde el balcón con la alegría campechana con que suele saludarme las veces que nos hemos encontrado en su lugar predilecto mañanero al que divertido llama su “oficina”, El Oriental de Cuba. Su español puertorriqueño me hace olvidar por un breve momento que estamos muy lejos de nuestro país de origen, del clima que acompaña al caribe y de la realidad casi opuesta que vivimos en la distancia.

Jaime llegó a Boston en los años setenta con la idea de estar un año luego de servir como soldado en las fuerzas armadas estadounidenses en la guerra de Vietnam, me cuenta, y sin embargo, nada en su español boricua apunta a los cuarenta y tantos años que lleva acá. La manera de comunicarse en su idioma ha resistido la influencia que implica utilizar cada día, en varios momentos, el idioma oficial de los Estados Unidos, el inglés. Aún así, comenzamos la entrevista en ese idioma siempre foráneo para nosotros.

“I born in Isabela, Puerto Rico, in the Northwest of the island, and I born July 26, 1943” comienza, cada palabra y entonación matizadas por el profundo acento de su idioma de origen. Nada de suavizar las erres, de arquear las oraciones para lograr atemperar el habla a lo que se les exige a quienes hablan el inglés estadounidense.

Jaime Rodríguez señala en el “Bunker” que tiene en su casa, una pared dedicada a sus amistades. (Foto, Natalia Aponte).

Su vinculación con el archipiélago se extiende hasta Massachusetts, destacándose siempre como líder, enlace y mentor no sólo de puertorriqueños sino de cientos de hispanos a lo largo de su vida profesional en Boston, en donde se ha sentido a gusto porque aquí ha podido luchar por el bienestar de su comunidad desde posiciones de liderazgos en la Administración de Veteranos y en la Universidad de Massachusetts.

Sus logros, asegura, se deben a que reconoce que su inglés está cargado del acento marcado de su lengua materna pero ante ello no ha temido jamás en usarlo como herramienta y puente. Insiste en que la clave está en no tener miedo, nunca, de hablar inglés firme, de frente, ante quien sea, desde los dependientes de una tienda hasta gobernadores y congresistas. Con su frente en alto sabiendo que comunicarse en otro idioma no destruye sus raíces, las expande.

Acentos espesos/Thick Accents es posible gracias al financiamiento del Programa de “Creative City” de “New England Foundation for the Arts,” con fondos de la Fundación The Barr y con el apoyo adicional de la Fundación de Boston.

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