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Luis Daniel Acevedo nació con una condición de salud llamada cardiopatía congénita. Los médicos en Venezuela no le dieron ningún tipo de opción quirúrgica, pero sus padres no se dieron por vencidos y buscaron atención por todo el mundo para salvar a su hijo hasta que el Hospital de Niños de Boston le abrió las puertas a la vida.

Por Máximo Torres 

➥➥ Luis Daniel continúa en la lucha por su vida.

Boston – Ayudemos al niño venezolano. Su vida se puede decir que es un milagro, un regalo de Dios. Luis Daniel Acevedo vive y ahora tiene casi una vida normal pese a que a los 4 meses de gestación los médicos detectaron que tenía cardiopatía congénita y no le daban esperanzas de vida. “Todo se nos apagó y se nos cruzó por la mente interrumpir el embarazo, pero decidimos luchar”, dice una madre emocionada de ver a su niño reír, llorar, comer y de “vez en cuando con sus malcriadeces”. El niño nació el 11 de febrero del 2014 “sin ningún tipo de opción quirúrgica”, según le decían los médicos en su país.

Cuando los galenos le detectaron el mal “no sabía que hacer, todo era muy difícil, los médicos no nos daban esperanzas y mi esposo y yo llorábamos, teníamos mucho miedo, pero logramos sobreponernos y luchar con todas nuestras fuerzas buscando atención por todo el mundo para salvar a nuestro niño hasta que el Children’s Hospital de Boston le abrió las puertas a la vida”, relata conmovida Yorley Gómez.

En La Casa de Pedro en Boston, de propiedad de venezolanos, la madre y el niño buscaron apoyo de la comunidad con una actividad que llamaron el “Dinner for Luis Daniel”. Muchas personas se acercaron a conocer al niño que no quería alejarse de su mamá.

➥➥ Feliz: Yorley Gómez con su pequeño Luis Daniel compartiendo
helados y frutas en La Casa de Pedro, en Boston.

La primera vez que vino Luis Daniel a Boston fue el año 2015 y ya van cuatro veces que lo hace. “En el Children’s Hospital me dieron esperanza de vida para mi niño. Los médicos le aseguraron con un 97 por ciento de probabilidades que el niño podía superar esa cardiopatía y gracias a Dios el niño está bien”, relata. Luis Daniel fue sometido a la primera cirugía en enero del 2015.

“Todo esto es muy difícil para una madre, ha sido una constante lucha, pero es una pelea con gusto porque cada día lo veo reflejado en él y para mi eso ya es ganancia”, anota.

La angustiada madre cuenta que con su esposo gastaron todo lo que tenían para salvar a su hijo y recibieron el apoyo de muchas personas, pero “ha sido complicado la recolección de los fondos para pagar la atención médica y otros gastos”, agradeciendo al hospital y a los doctores por el trato excelente que “nos han dado. Estoy feliz porque mi niño está bien”.

Luis Daniel sigue aún en tratamiento médico y su madre señala que con un niño con esta condición “uno se humaniza y no sólo pienso en mi hijo sino en todos los niños venezolanos que están esperando una cirugía cardíaca y les hace falta un medicamento. La situación en mi país está muy grave. Hay una crisis humanitaria, pero el gobierno no quiere declararlo. Muchos niños están sufriendo y luchando por sobrevivir y por el derecho a la vida. Ni con el dinero se encuentran los medicamentos y ese es el miedo”. 

Luis Daniel y su madre todavía no tienen una fecha de retorno y, según dice, “toda va a depender del tiempo que demore el tratamiento”.

Algo más… 

La cardiopatía congénita se utiliza para describir las alteraciones del corazón y los grandes vasos que se originan antes del nacimiento. La mayoría de estos procesos se deben a un desarrollo defectuoso del embrión durante el embarazo. A nivel mundial, se estima que se presentan entre 8 y 10 casos por cada 1000 nacimientos. 

Si desea ayudar a esta noble causa puede llamar a Yorley Gómez al (857) 294-6243. 

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