SHARE

El propietario de uno de los centros estéticos de belleza más conocido entre la comunidad hispana, Boston Cosmetic & Laser Center.

Por Máximo Torres

Victor Hernandez Mourre.

Boston – Su pasión es la cirugía plástica, la estética, pero su vida va más allá y es la de muchos o pocos inmigrantes que logran coronar sus sueños. Víctor Hernández Mourre es uno de esos inmigrantes con toda una historia de sacrificio y éxitos, vino a los Estados Unidos cuando tenía 14 años de edad. Sus padres, Víctor y Rebeca emigraron de Perú en los años 80 en busca de un futuro mejor, y lo trajeron seis años después a un mundo desconocido.

Hernández estudió en el High School para luego ingresar a la Naval y estando en la Guerra del Golfo en el año 91 “me hizo ver las cosas con otra perspectiva”. Ahí creció su interés por el área de la salud. Se puso a estudiar pre-medicina, pero cuando salió de la Naval se le ocurrió irse a México para seguir la carrera como doctor.

Al cabo de 10 años retornó a Boston para trabajar en diferentes hospitales haciendo cirugía de cáncer de piel hasta que decidió abrir su propio negocio. Ahora tiene tres centros de estética que llevan el nombre de “Boston Cosmetic & Laser Center”.

“Nada es fácil, nadie te regala nada, hay que lucharlo y toma su tiempo, pero lo más importante es la educación y ser perseverantes. Hay gente que no tiene estudio y es muy exitoso, aunque yo siempre le digo a los niños, a los jóvenes, que la educación es la que te va ayudar a despegar”, anota el joven cirujano.

Desde el U.S. Navy hasta la sala quirúrgica

Con un gran amor por sus padres y por la vida, Hernández siente haber crecido rápido en el mundo de los negocios. Comenzó en Revere abriendo su primer centro de estética, después lo hizo en Brookline y el último hace dos años en Everett. Cuenta que decidió abrir el primer centro de estética para “darle un servicio de primera a nuestra gente” y para que no pongan en riesgo su salud asistiendo a lugares de dudosa reputación.

“La idea original era enfocarnos en los latinos, pero ahora tenemos una gran variedad de clientes entre hispanos, brasileños y americanos. Le damos consulta gratuita y un servicio informativo más que de estética porque queremos que todo el mundo esté informado”, anota.

Recibiendo bebés en el Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) en la Ciudad de México

Hernández recuerda con cariño su paso por la Naval que calificó de “una gran experiencia, porque me dio personalidad, disciplina” y le enseñó a ver la vida de una manera diferente. “Allí uno aprende a valorar más la vida, porque estando en un destructor siempre es un blanco”.

En México vivió desde el año 95 hasta al 2005. “La cultura es muy similar a la de nosotros, por lo que no me fue difícil adaptarme”, dice.

En la Universidad estudió la carrera de medicina e hizo la especialidad haciendo servicio comunitario, participando en campañas de cirugía de hernia y en otras intervenciones quirúrgicas ayudando a la gente necesitada.

Por esa época, según cuenta, la violencia no estaba en su apogeo y aprendió a identificarse con la gente en diferentes ciudades. “Tuve muchas anécdotas, pero una que me impactó fue aprender a apreciar más la vida, ahí tu ves cosas que no te imaginas, gente que crees que se muere y vive y otras que crees que se pueden salvar y mueren, uno es mensajero de algo más poderoso que nosotros, por no mencionar lo religioso. Uno aprende a valorar más la vida”, señala Hernández.

Cuando regresó a Boston no le costó readaptarse y ahora trabaja directamente con la comunidad a la que quiere darle todos sus conocimientos como médico especializado en la cirugía estética y también como amigo.

Siempre en la comunidad

Momentos de pelicula. Yany Candela, de Candela Magazine; Victor Hernandez Mourre e Isabel López de Original Living Magazine.