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Parece mentira que en un estado con alta tecnología, como Massachusetts, se presenten fraudes como cobrar auxilios de Bienestar Social, reclamar ayuda para alimentos, y hasta dinero en efectivo, utilizando identificación falsa.

Lo peor es que quienes cometen el delito no se imaginan las consecuencias negativas que esto acarrea, incluyendo prisión y hasta deportación si el culpable es un extranjero.

En los años recientes, Massachusetts entregó $18 millones de dólares en “beneficios públicos cuestionables” a unas 1.160 personas que utilizaron documentos de quienes hoy descansan en paz en diferentes cementerios.

Entre julio de 2010 y abril de 2012, fueron repartidos  $2,4 millones de dólares a personas que presentaron tarjeta del “Social Security”  de alguien ya fallecido.

También fueron detectados  $ 15 millones en transacciones sospechosas de las tarjetas electrónicas de beneficios durante los  dos años y medio que duró la investigación.

Muchos  comenzaron a recibir la ayuda por primera vez,  después de que el beneficiario verdadero,  supuestamente murió.

De ahora en adelante, la Oficina de Registro de Automotores y el Departamento de Rentas Internas estarán  comparando sus datos para evitar este problema.

Los pagos injustificados le cuestan a Massachusetts $25 millones anualmente.

Algunas personas fueron descubiertas utilizando varias tarjetas del Seguro Social, recibiendo pagos adicionales.

Cerca de 900.000 personas son beneficiadas anualmente  con asistencia social en Massachusetts.

Muchos –por necesidad al no tener documentación- “compraron” identidades falsas que hoy los tienen al borde de la prisión.

Quien esté en dicha situación debe consultar con su abogado.

Los muertos yacen en la paz de sus tumbas. Pero los “vivos”  enfrentan el peso de la ley.

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