
Luzmar Centeno-Valerio
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- En su gestión ha demostrado que el liderazgo femenino en Boston se caracteriza por la colaboración. La sucedió en el cargo para el período 2026 la concejal del Distrito 9, Liz Breadon
Poder femenino. La concejal de toda la ciudad, la más votada por varios periodos, dejó el cargo de presidenta del Concejo de Boston, Ruthzee Louijeune, con un legado de resiliencia. Ha sido la presidenta que se ha llevado los aplausos de sus colegas por su trabajo al frente del Ayuntamiento.
Lo más notable de esta sucesión de mujeres al frente del Concejo es su capacidad para navegar la polarización.
Ruthzee ha demostrado que el liderazgo femenino en Boston se caracteriza por la colaboración al priorizar “el consenso sobre el conflicto estéril”.
La transparencia al abrir las puertas del poder a la participación ciudadana, la empatía al diseñar presupuestos y ordenanzas con un rostro humano. Es así como la valoran sus colegas en el Concejo de esta gran metrópoli.
Ahora la ha sucedido en el cargo, la concejal del Distrito 9, Liz Breadon, quien se ha forjado un camino marcado por la resiliencia y el servicio comunitario antes de llegar a la presidencia del Concejo.
Originaria de Irlanda del Norte, Breadon emigró a los Estados Unidos en 1995. Su perspectiva como inmigrante naturalizada ha sido fundamental en su enfoque hacia la equidad y el acceso a servicios públicos.
Su trayectoria profesional como doctora en Terapia Física le otorgó una comprensión profunda de las necesidades de salud de la población, liderando esfuerzos para preservar los recursos comunitarios.
Fue elegida por primera vez en 2019, actualmente cursa su cuarto mandato como concejal del Distrito 9. Al asumir la presidencia, se convirtió en la primera mujer abiertamente LGBTQ+ y la primera persona inmigrante en liderar el cuerpo legislativo de la ciudad.
La elección de Breadon el 5 de enero no fue solo un cambio de mando, sino el resultado de una de las negociaciones más intensas en la historia reciente de City Hall. Tras un periodo de tensiones internas visibles, la prioridad número uno de Breadon es «poner la casa en orden».
La evolución femenina en el Concejo Municipal de Boston ha marcado historia. Durante décadas, las sillas de la cámara en City Hall estuvieron ocupadas casi exclusivamente por hombres que definían el rumbo de la ciudad bajo una visión que no siempre alcanzaba a todos los vecindarios.
Sin embargo, en los últimos años, se ha registrado un cambio con características similares que se inclinan en la consolidación del liderazgo femenino.
Desde los primeros pasos de figuras pioneras hasta la elección de Michelle Wu como la primera mujer de color en presidir el Concejo en 2016, Boston inició un proceso de apertura.
En 10 años, los cambios son notables liderando las mujeres la ciudad de Boston. A Wu le siguieron líderes como Andrea Campbell y Kim Janey, quienes no solo aportaron una perspectiva de género, sino que trajeron consigo las vivencias de comunidades que históricamente se habían sentido invisibles ante el gobierno local.
Se pusieron sobre la mesa legislativa temas urgentes: Vivienda asequible como un derecho humano, justicia racial y reforma policial, acceso equitativo a la educación y servicios de salud.




