
Por Max Torres
- Uno de los más queridos amigos y pionero de la comunidad peruana
Se nos fue Luis Manuel Luyo, “El chino”, el peruano que con su esposa Julia Elena Luyo marcaron historia en East Boston como pioneros de una comunidad que en los últimos 30 años ha crecido con el Señor de los Milagros, una de las más veneradas imágenes que mueve a millones de peruanos en el mes de octubre de cada año. En East Boston, la Hermandad del Cristo Moreno nació en los años 90 por iniciativa de un grupo de peruanos que tuvo a los Luyo al frente. Su hijo Luis “Maito” Luyo fue capataz de la Tercera cuadrilla de cargadores y presidente de la Hermandad.
La muerte de mi entrañable amigo Manuel que tenía toda una historia de vida de más de 55 años en Boston, me sorprendió. Lo veía fuerte como un roble a pesar del peso de los años. El 29 de abril del 2025, “El Chino” pasó la barrera de los 90 años y sus hijos, nietos y bisnietos se lo celebraron con bombos y platillos. En las redes sociales, su familia posteó fotos y videos de su cumpleaños, sin presagiar que sería el último. Se le veía alegre, feliz y con múltiples muestras de cariño.
Con Manuel y muchos otros amigos peruanos que emigramos a East Boston, uno de los distritos más latinos y peruanos de Boston, construimos una gran amistad. Siempre estaba con la broma, con el chiste a flor de labios. Era “un gran tipo mi viejo” como reza la canción de Piero. Su amor por su comunidad y su familia no tenía límites. Siempre dando la mano, apoyando a quien lo necesitaba. Le gustaba además disfrutar de la música peruana para recordar, según decía, “mis orígenes”. Con Eloy Romero, Luis Durán, esposo de su hija Elenita, y muchos otros peruanos, Manuel disfrutaba jugando billar en su casa. Eran otros tiempos. Manuel emigró en los años 70 cuando los peruanos se contaban con los dedos en la mano.
Ahora el dolor nos abate a todos los que conocimos en vida la calidad humana que tenía “El Chino”. Sus hijos Elenita, Melba, Luis “Maito”, han abierto sus corazones en las redes para compartir su dolor y glorificar a su padre que estuvo unido a su amor de toda la vida por 68 años.
“Fue el primero de su familia en emigrar a los Estados Unidos en 1970 y con orgullo se convirtió en ciudadano, abriendo camino para las futuras generaciones de su familia”, según rememoran. “Su valentía, determinación y arduo trabajo crearon oportunidades para sus hijos y nietos, dejando un legado duradero de perseverancia y fortaleza”.
La última vez que vi a Manuel fue en la procesión del Señor de los Milagros que cada año en octubre sale de la Iglesia Santísimo Redentor para recorrer las calles de East Boston. Con el padre Thomas y la cónsul del Perú en Boston, Stella Chirinos, estábamos para cargar las andas cuando “El Chino” se acercó a saludarnos con ese don que lo identificaba y para mostrar su amor al Cristo Moreno. Se sentía agradecido de ver el crecimiento de su comunidad. Cuando Manuel emigró en los años 70, los peruanos se contaban con los dedos de la mano. Gracias Manuel por todo tu cariño y amistad. Descansa en la Gloria de Dios.
¡Sigamos cuidándonos! Sin salud mental, no hay salud.
Max Torres
Editor, El Mundo Boston
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