
Por Max Torres
El acuerdo llegó, Foxborough ganó y todos felices comiendo perdices, pero toda esta triquiñuela de suspenso, de tener a la afición con un nudo en la garganta por el impasse entre la FIFA, el organismo rector del fútbol mundial, y la sede del Estadio Gillette, la ciudad suburbana de Foxborough nos ha dejado con un sabor amargo. No es que el Mundial estaba en peligro en Boston ni pendía de un hilo. Solo bastaba soltar el dinero para poner fin al suspenso que tuvo la ciudad a toda la afición por el cuento de la licencia como una de las sedes del más grande torneo deportivo.
Pero valgan verdades, 7.8 millones de dólares que reclamaba la ciudad por la seguridad bastaría para impedir que el Mundial llegue al Gillete Stadium. No lo creo y hay quiénes se preguntan si hubo algo detrás del impase.
Con el Mundial de mis sueños no se metan y estaba a punto de decirle a mi amigo Gabriel Marcel Santos, uno de los campeones de la Inteligencia Artificial, para que suelte esa friolera de dólares y caso terminado, pero llegó a tiempo el acuerdo cuando se acercaba la fecha límite que dio la ciudad del 17 de marzo. El Grupo Kraft acordó pagar a la ciudad los 7,8 millones de dólares al contado.
Ahora los partidos del Mundial que se jugarán en el Estadio Gillette están oleados y sacramentados. La financiación de la seguridad para los tan esperados encuentros está ya por demás resuelto.
Lo que preocupa ahora a la afición es la aplicación de las leyes de inmigración que está generando cierta controversia. El director de ICE, Todd Lyons, ya ha dicho que sus agentes federales desempeñarán un papel clave en la seguridad de la Copa Mundial. Esto no es nada nuevo por las políticas migratorias de la administración Trump. ¿Hay resistencia y oposición? Si la hay. El congresista demócrata, Steve Lynch, ha lanzado duras críticas a ICE. «Vamos a tener muchísimos aficionados extranjeros, y parte del comité de bienvenida estará compuesto por agentes del ICE, ¿agentes enmascarados y armados?».
Lo cierto es que ya todo está listo para dar el pitazo inicial de la fiesta más grande del fútbol, Foxborough ya le dio la licencia de apertura, enterrando todo tipo de controversias. Ahora se esperan unos 2 millones de visitantes al área metropolitana de Boston, lo que entusiasma a la alcaldesa Michelle Wu y a la gobernadora Maura Healey por lo que el Mundial va a generar para la ciudad y el estado. El Mundial de mis sueños llega a Boston y estuve antes en los Mundiales de Brasil y Rusia, me perdí el de Qatar por el amor y respeto que le tengo a las mujeres. Seguí los pasos de Shakira que abrió el Mundial en Sudáfrica con Waka Waka.
¡Sigamos cuidándonos! Sin salud mental, no hay salud.
Max Torres
Editor, El Mundo Boston
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