Concejal Julia Mejía abrió Boston a la comunidad

Personas de todas las razas y culturas participaron en lo que la concejal Mejía denominó "La Agenda del Pueblo".
Personas de todas las razas y culturas participaron en lo que la concejal Mejía denominó "La Agenda del Pueblo".

Por Luzmar Centeno-Valerio
y Max Torres
LUZPORTFOLIO PHOTOGRAPHY

  • Por primera vez puso en acción lo que llamó “La Agenda del Pueblo” para escuchar el sentir de una comunidad que aboga por más viviendas, por una mejor educación y por una agenda donde se hable de un presupuesto con números fríos “porque conozco el rostro humano de la crisis”, según dicen. 

La voz de la ciudad. Por primera vez en muchos años la concejal general de Boston, Julia Mejía, convocó a toda una comunidad para escuchar en vivo y en directo sobre los problemas que más agobian a la ciudad en lo que denominó “La Agenda del Pueblo”. Mejía escuchó una y otra vez el clamor de “más vivienda asequible”, una mejor educación para sus hijos y la salud para todos. Pero el tema que acaparó más la atención de los participantes fue el presupuesto de la ciudad que, según decían, “no está balanceado”.

“El presupuesto está de espaldas a nuestra realidad. Los números que analizamos en la asamblea son un grito de auxilio. No podemos aceptar  que nuestros hogares, la vivienda, sean una nota al pie de página con apenas $55M, mientras otros departamentos se llevan cientos de millones que a lo mejor no dejan de ser más importantes que un hogar digno donde descansar”.

Con el presupuesto más bajo del concejo que lo tienen los concejales hispanos, Julia Mejía logró convocar a más de 150 personas y 12 organizaciones para hacer lo que otros con millones no lo hacen que es escuchar. ¿Oíste? ¿Me están escuchando? «Nos están escuchando”, se escuchaba decir entre los asistentes.

“Escuchando a cada vecino”

«Nuestra oficina puede tener el presupuesto más pequeño, pero tenemos el corazón más grande porque le pertenece a la gente. La Agenda del Pueblo no se escribe en una oficina cerrada; se escribe en la calle, escuchando a cada vecino. Porque en Boston ‘Todos Significa Todos’, y eso implica que el presupuesto de la ciudad debe dejar de ser un secreto de pocos para convertirse en la herramienta de poder de muchos. No estamos aquí solo para pedir, estamos aquí para cocrear el Boston que nos merecemos», dijo Mejía.

“Esta asamblea no fue un evento más; fue la prueba de que cuando hay voluntad, el presupuesto es lo de menos” anotó Mejía, señalando que en Boston “la política de escritorio está recibiendo una lección de humildad”.

“Nuestra voz es de la comunidad que ha sido clara, instituciones, pastores, padres de familia, organizadores, maestros, ancianos, nuevas y viejas generaciones y trabajadores con menos del sueldo mínimo que piden que el dinero se quede en nuestros vecindarios y en nuestras viviendas”. Seguridad y Servicios de Emergencia, ​Salud y Obras Públicas fueron otros de los temas de la agenda.

Opiniones de la comunidad

Las opiniones de la comunidad fueron de las más diversas como la de Olga Brito. «Necesitamos unir a la comunidad y escuchar las carencias reales. El éxito no es la reunión, sino que el gobierno actúe según lo que necesitamos aquí abajo, en el barrio».

Esmeralda Ramírez que es maestra de escuela expresó su sentir. «Es vital que tomen en cuenta nuestra opinión para que sepan dónde trabajar realmente. Queremos resultados que fortalezcan a las familias, no más planes que se quedan en el papel.»

Jenny Rodríguez, una de las más reconocidas activistas salvadoreñas, puso sobre la mesa otra realidad. «Queremos representación de verdad. Todo está en inglés y necesitamos recursos en nuestro idioma, como un centro dominicano. Me gusta la iniciativa de Julia, pero el resultado debe ser ver nuestro dinero invertido donde nosotros decidamos.»

«Nuestra cultura es el alma de este evento, pero sin traductores muchos se quedan fuera. El resultado debe ser una inclusión real donde el idioma no sea una barrera para exigir nuestros derechos».

“La Agenda del Pueblo”

Los participantes elogiaron la organización de “La Agenda del Pueblo”, pero observaron que “para hablar de vivienda digna en Boston necesitamos más tiempo y más acción. El enfoque debe ser resultados concretos para que nadie sea desplazado de su hogar».

Durante la dinámica de la asamblea, los asistentes votaron por la distribución del presupuesto general de la ciudad. La gente comenzó a votar poniendo “X” en los recortes necesarios, menos burocracia y más soluciones habitacionales. “Todos necesitamos un techo al que llamar hogar”, según decían.

En conclusión, Kary Cabrera, educadora y madre de 2 hijos estudiantes de Boston Public School, puso sobre la mesa lo que todos quieren. “Necesitamos ser escuchados y 3 horas no son suficientes para el impacto que queremos hacer”

“Si una concejal puede movilizar a toda una comunidad de 12 organizaciones con recursos mínimos, imaginen lo que podríamos hacer si el presupuesto general de la ciudad reflejara nuestras verdaderas prioridades”.