

Hay mucho en juego en las escuelas públicas con los estudiantes ya con clases presenciales después un año y medio de aprendizaje remoto por la pandemia y el temor a que se desate una nueva ola de contagios persiste debido a que los estudiantes y el personal vacunados pueden infectarse con la cepa Delta de COVID, que es más contagiosa a otras. De allí que las autoridades deberían obligar a todos al uso de la máscara.
Según la política del gobernador Baker, el uso de las mascarillas no sería obligatorio, lo que contrasta fuertemente con estados como el vecino Connecticut, con un porcentaje similar de sus residentes vacunados, donde el gobernador Ned Lamont recientemente extendió su orden ejecutiva para el enmascaramiento escolar hasta al menos mediados de febrero.
La administración Baker exige el uso de mascarillas en interiores en las escuelas estatales hasta al menos el 1 de noviembre. Pero esa política, elaborada con la ayuda de médicos que recomiendan los requisitos estatales de mascarillas, tiene una salvedad importante, proporciona la opción para las escuelas intermedias y secundarias donde el 80 por ciento o más de los estudiantes y el personal están vacunados para levantar el requisito a partir del 15 de octubre para aquellos que han recibido sus vacunas.




