Activistas latinas salen a dar la cara “No vamos a quedarnos calladas”

Denunciantes: Luzmar Centeno, Rosana Rivera, Milagros Marte, Mayra Florentino y Berkys Díaz.
Denunciantes: Luzmar Centeno, Rosana Rivera, Milagros Marte, Mayra Florentino y Berkys Díaz.
  • En una conferencia de prensa, las cinco activistas expusieron sus puntos de vista sobre el “desafortunado incidente” en el que, según alegan, fueron “maltratadas, insultadas e intimidadas” por personas vinculadas a Boston Public School.

Basta ya. Con el apoyo de los concejales Henry Santana, Benjamin J. Weber y Julia Mejía, cinco activistas latinas volvieron a salir a la luz pública para decir en un abierto pronunciamiento “no nos vamos a quedar calladas” luego de que en un “yard sale” a beneficio de las víctimas del terremoto de Venezuela se vieron envueltas en un escándalo en Jamaica Plain protagonizado por personas vinculadas a Boston Public School.

“Nosotras somos cinco ciudadanas maltratadas, insultadas e intimidades y hemos decidido por el bien de la comunidad inmigrante no callarnos y denunciar para que no se lo hagan a otras personas latinas y de color”, dijo Milagros Marte, reconocida comunicadora y publicista dominicana en una conferencia de prensa en la que también participaron Luzmar Centeno, Berkis Díaz, Rosana Rivera y Mayra Florentino, quienes fueron intimidadas cuando se encontraban realizando una venta de garaje solidaria para recaudar fondos destinados a los damnificados de los terremotos en Venezuela.

El incidente registrado el 11 de julio y que se hizo viral por las redes sociales involucró a las cinco activistas con muchos años de servicio en Boston que, según alegan, “hemos esperado con paciencia una disculpa pública de las autoridades de educación y de las responsables del escándalo que empañaron con insultos e intimidación una actividad benéfica.

Las activistas señalan a tres personas involucradas, dos vinculadas a Boston Public Schools (BPS), y la tercera graduada de Harvard que amenazó con llamar a Inmigración sino retiraban el “yard sale” de las inmediaciones de la escuela.

Piden una disculpa pública

Desde el incidente del 11 de julio, aunque hubo reuniones y disculpas, las activistas señalan que no han recibido información sobre los avances ni las conclusiones de la investigación de BPS. En su rueda de prensa solicitaron una disculpa pública en video, el esclarecimiento de los hechos y respuestas para toda la comunidad.

“Pedimos tolerancia al resolver un inconveniente y estos empleados sobre pasaron varios límites al acosar intimidar y abusar de su poder. Boston es una de las ciudades con mejor educación equitativa”, subraya Luzmar Centeno.

Las activistas señalan que el caso ocurrió en Julio y “ya estamos en octubre y no hay información sobre la investigación. ¿Pondrán este caso debajo de la alfombra?»

“Nuestros hijos deben aprender tolerancia con el ejemplo y si estas personas están a cargo de su educación no piden disculpas ¿dónde vamos a parar?», alega Rosana Rivera.

“La comunidad quiere que los empleados de BPS representen los valores que defendemos. Quienes tienen la responsabilidad de educar a nuestros hijos también deben demostrar respeto al hablar y al tratar a nuestros vecinos”, sentencian Berkis Díaz y Maira Florentino.

La versión de la policía

El 11 de julio de 2026, aproximadamente a las 12:10 p. m., agentes del Departamento de Policía de Boston respondieron a una llamada relacionada con un altercado verbal ocurrido en Walk Hill Street, Jamaica Plain, mientras un grupo de mujeres realizaba una venta de garaje para recaudar fondos destinados a Venezuela. En el lugar se encontraban Luzmar Centeno, Berkis Díaz, Milagros Marte, Rosana Rivera y Mayra Florentino.

Según el reporte policial, mientras las mujeres se encontraban colocando y exhibiendo artículos, una supervisora de las Escuelas Públicas de Boston se acercó y les indicó que retiraran los objetos de la verja de la escuela. Durante la interacción, la supervisora se comportó de una manera que la denunciante describió como grosera y, antes de retirarse, habría manifestado que llamaría a ICE. El incidente fue clasificado oficialmente como “Verbal Dispute” (disputa verbal) y no como un presunto crimen de odio.