
- La nueva política de la administración Trump que ha generado indignación a los defensores de los inmigrantes en Massachusetts
- Frank Ramírez, director ejecutivo de East Boston Ecumenical Center, dijo que “esta medida absurda se suma a la política de deportaciones masivas de esta administración”.
El anuncio del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) sobre la nueva política de la administración Trump que exige que la mayoría de los solicitantes de la tarjeta de residencia abandonen los Estados Unidos para presentar su solicitud ha generado reacciones de rechazo. “Esta es una nueva medida contra la inmigración y se suma a su política de deportaciones masivas”, dijo Frank Ramírez, director ejecutivo de East Boston Ecumenical Center (EBCC), una de las organizaciones que apoya a la comunidad inmigrante.
Defensores de los inmigrantes de diferentes organizaciones también han salido a expresar su indignación por lo que consideran que exigir a las personas que buscan obtener la residencia tengan que presentar su solicitud desde sus países de origen “es un pretexto para lograr que los inmigrantes abandonen los Estados Unidos y no regresen”.
Este cambio sorpresivo, anunciado por la administración Trump, revoca una política de larga data que permitía a los inmigrantes con estatus legal convertirse en residentes permanentes sin salir de los Estados Unidos. Los defensores locales de los inmigrantes expresaron su preocupación de que las personas que solicitan la tarjeta de residencia pudieran quedar varadas en el extranjero durante años, mientras las oficinas consulares —ya sobrecargadas de trabajo— procesan las solicitudes.
«Harían excepciones»
En un comunicado del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), el portavoz Zach Kahler señaló que el gobierno haría excepciones a esta política en “circunstancias extraordinarias”.
“Las personas que presenten solicitudes que generen un beneficio económico, o que de otro modo redunden en el interés nacional, probablemente podrán continuar con su proceso actual», detalló Kahler.
La administración Trump ha defendido el cambio de política, calificándolo como un retorno a la «intención original» de la ley. Kahler afirmó que este cambio impediría que las personas permanezcan ilegalmente en los EE. UU. tras haberles sido denegada la residencia. «Esta política permite que nuestro sistema de inmigración funcione tal como lo concibió la ley, en lugar de incentivar el uso de lagunas jurídicas».
“Esta nueva política de Trump es un despelote”
El reconocido activista proinmigrante, Frank Ramírez, señaló que esta nueva política del Servicio de Inmigración “va a ser de un impacto terrible en todos los sentidos, ya sea para hacerse residente o para hacer una petición familiar o por cónyuge, todo va a ser más complicado porque se van a poner nuevos filtros o poner cualquier obstáculo para denegar la petición”.
“Los ciudadanos que hemos contribuido al país y estamos haciendo una solicitud por matrimonio o por un familiar ¿cuánto tiempo van a tener que esperar, 30, 40, 50 años?” se preguntó Ramírez, señalando que también se van a ver afectados muchos estudiantes que “es el capital intelectual de este país”.
“Todo esto es una atrocidad, no entiendo cuál es el beneficio que buscan, esta nueva política no va a beneficiar a la sociedad ni a los ciudadanos norteamericanos que quieran solicitar a un familiar o por matrimonio. Están armando un despelote, todo va a ser un desastre económico porque que va a pasar con la gente que depende del pan de cada día con su cónyuge o hijos que están establecidos y estén en proceso de hacerse residentes”, dijo Ramírez.
“Sin lugar a duda esta nueva política de Trump ha sido diseñada para obstaculizar deliberadamente la inmigración legal», concluyó el director ejecutivo de EBCC.




