Ayudemos a nuestros hermanos venezolanos

Venezuelan Association of Massachusetts (VAM), puedes donar en línea en su sitio oficial o enviar tu aporte por Zelle a info@vamass.org
Venezuelan Association of Massachusetts (VAM), puedes donar en línea en su sitio oficial o enviar tu aporte por Zelle a [email protected]

Por Max Torres

La tragedia que está viviendo Venezuela por los dos terremotos que dejaron dolor y muerte, nos debe tocar el corazón a todos para ayudar a nuestros hermanos en desgracia. Hoy Venezuela necesita de nuestro aporte, de nuestra solidaridad. Cualquier ayuda en estos momentos de necesidad puede salvar una vida. Boston se ha puesto de pie, la Asociación de Venezolanos en Massachusetts con Carlina Velásquez y Ciro Valiente que estuvieron en “La Hora del Café” de El Mundo Boston que se transmite por las redes sociales pusieron de pie a todo Massachusetts. La ayuda ya está llegando a la Huaira, una de las zonas más castigadas por el terremoto.

Las imágenes que se transmiten por las redes sociales o los canales de televisión son desgarradoras, ver a gente salir en medio de los escombros o el milagroso rescate de un niño de uno de los edificios colapsados nos toca el alma, más aún si has vivido una tragedia similar en tu país de origen.

Somos muchos los inmigrantes de diferentes países que hemos sido golpeados por devastadores movimientos telúricos. El terremoto de 1970 que afectó al Perú cuando su selección jugaba la Copa Mundial de Fútbol en México dejó más de 70,000 muertos y miles de desaparecidos, marcando para siempre en la memoria colectiva del país.

Pero a esa tragedia que vivió el Perú se unió una peor, la del sanguinario grupo troskista-maoista Sendero Luminoso que dejó 69,000 muertos, según informes oficiales. Para gracia de Dios, el gobierno de Alberto Fujimori acabó con esa lacra social que generó odio en la población. Su hija, Keiko Fujimori, ahora presidenta electa del Perú, que asumirá sus funciones el próximo 28 de julio, tendrá que enfrentar a otra lacra social que es el crimen organizado, la extorsión y el sicariato que tiene al país sumido en el terror.

San Salvador también fue afectado en 1986 por uno de los sismos más violentos y destructivos de la historia de la ciudad capital de El Salvador, incluso causó más muertos que los terremotos del 13 de enero y 13 de febrero de 2001.

Como inmigrantes peruanos, salvadoreños o de otros países latinoamericanos hemos vivido tragedias similares o peores y hoy nos toca ayudar a nuestros hermanos venezolanos.

“El dolor de la distancia se hace insoportable cuando veo a las familias de mi país sufrir, llorar y pedir ayuda”, me decía mi amiga y colega venezolana, Luzmar Centeno, quien es hija de esta casa editora. “Le pido a nuestra comunidad que confíe, colabore y done tanto a los canales oficiales como a cualquier venezolano de confianza que esté buscando ayuda para sus familias o para sus vecinos”.

“Lo que ocurrió en nuestra patria me toca en lo más profundo de mi ser. Soy madre y ver el dolor de tantas familias me desgarra el corazón” me decía Luzmar, mientras recibía el testimonio de un joven de 25 años que pasó la noche buscando a su familia en medio de los escombros y al amanecer escucharlo decir “ese edificio huele a muerte” me tocó el alma. Ayudemos, es hora de levantarnos y aportar, cualquier ayuda es valiosa para un país que se desgarra no sólo por el terremoto sino por el régimen chavista que hundió a Venezuela en la miseria y obligó a ocho millones de venezolanos a salir del país en búsqueda de un futuro mejor. Al margen de lo que ha sembrado el comunismo, ayudemos a Venezuela.

¡Sigamos cuidándonos! Sin salud mental, no hay salud.

Max Torres
Editor, El Mundo Boston
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