
- Milagros Rosado Fernández relata que por “demorarse un poquito en el pago del alquiler” la sacaron a la calle por ser latina. “Me siento discriminada”, dice.
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Madre puertorriqueña con un hijo autista denuncia
El drama, la angustia de una madre puertorriqueña de 53 años que, de la noche a la mañana, según dice, se vio en la calle con su hijo autista «no tiene perdón de Dios. Querían sacarnos del apartamento por no hablar bien el inglés, desde que nos mudamos siempre se burlaron de mi por no pronunciar bien el idioma, no entendía lo que me decían y empezaban a reírse a carcajadas”, relata Milagros Rosado Fernández, madre de cuatro hijos. El caso es que la desalojaron del apartamento por “retrasarse un poquito en el pago del alquiler”.
“Estoy buscando un abogado para demandarlos, porque han sido demasiado injustos, nos dejaron en la calle sin piedad y lo que puedo decir es que siempre hubo discriminación contra mi familia”.
El sitio de la discordia es Grove Hall Apartments en Dorchester que no es Housing sino un edificio privado y donde vivía desde octubre del 2018 hasta el 13 de enero que los desalojaron. “Mi hijo fue a buscar unas cosas al apartamento y le dieron un documento que decía que nos podíamos quedar hasta el 23 de enero, según una carta de la corte”.
“Mi hijo y yo nunca les hicimos daño, pero nos hicieron pasar días de angustia, pude haberlos denunciado por las burlas que nos hacían, pero no se nos paso nunca por la mente”.

La madre del hijo autista de 24 años cuenta también que nunca los notificaron para desalojarlos. “Somos pobres, yo padezco del corazón, pero nunca me negué a pagar, aprovechó el momento para sacarme, yo debía una renta de 600 dólares, pero me retrasé por enfermedad y nos dejaron en la calle”.
Milagros Rosado se quejó también de una acusación injusta que le hicieron a su hijo autista de robarse un paquete que no estaba destinado para su apartamento. “Con mi hija demostramos que el paquete era nuestro y luego le llevamos una tarjeta de crédito para saldar la deuda, pero no quiso aceptarla. Lo que quería era desalojarnos y nos llevaron a la corte”, alega.
Al final por sus condiciones de salud, la angustiada madre se vio en la necesidad de enviar a su hijo autista a Puerto Rico con unos familiares. “Botarnos a la calle con este frío no tiene perdón de Dios, ayudan a otra gente de su raza, pero ese lugar tiene antecedentes, otra persona de origen puertorriqueño le ganó un caso por discriminación”, concluye.




