Demanda por abuso

Max Torres entrevista a inmigrante con residencia legal que fue detenida injustamente por ICE.
Max Torres entrevista a inmigrante con residencia legal que fue detenida injustamente por ICE.

Por Max Torres

  • Abogados por los Derechos Civiles presentan denuncia federal contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE)
  • “El arresto de Hilda Ramírez no solo fue ilegal, sino despreciable”, dice su abogada, mientras en su casa de Chelsea la madre de dos hijos norteamericanos muestra a El Mundo Boston los daños físicos y sicológicos que le dejó el violento arresto.

Visiblemente afectada y con el rostro bañado en lágrimas, Hilda Ramírez con la “Green Card” en las manos y con sus dos hijos norteamericanos aún dice vivir aterrorizada luego de que un grupo de unidades sin identificación rodeara su vehículo y agentes enmascarados quebrarán las ventanas y la obligaran a bajar en uno de los más violentos arrestos de inmigración. “Aún sigo en shock y hasta ahora yo no se porque me golpearon y arrastraron luego de caer al pavimiento con las manos atadas, yo no tengo antecedentes, pero me trataron como si fuera una criminal”, dice Ramírez entre sollozos.

En su apartamento en Chelsea, instalados en su dormitorio con su hija Michel, Hilda Ramírez habla con El Mundo Boston y muestra los daños físicos y sicológicos que le dejó el violento arresto. “Miren como tengo el brazo, el cuerpo, pero más es el trauma que nos ha afectado a todos”, dice.

Ramírez con más de 20 años viviendo en Estados Unidos, cuenta que estaban acompañando a un familiar a la Corte de Chelsea “cuando aparecieron varios carros y nos detuvieron, ninguno de ellos se identificó, estaban enmascarados y comenzaron a quebrar la ventana del lado del chofer”.

El relato de una madre

“No opusimos resistencia, pero ninguno de ellos se identificó y no preguntaron nombre del chofer ni del mío, solo rodearon el carro, rompieron los vidrios y bajaron al chofer, lo tiraron al piso y nos tenían a punta de pistola”.

“Yo les decía porque no me escuchan, soy residente legal de este país, pero me bajaron de mi carro. Yo les decía estoy enferma, me duela la espalda, y le repetía tengo estatus legal, no me escucharon, me maltrataron, me pusieron los pies en la espalda”.

Hilda Ramírez cuenta el drama que le tocó vivir.
Hilda Ramírez cuenta el drama que le tocó vivir.

“Cuando mi hija Michel llegó a la escena del incidente, quiso abogar por mí, pero no la dejaron, la empujaban. Mi hija es ciudadana norteamericana y mi hijo que tiene una condición especial también es ciudadano”.

Antes de que la bajen los agentes, Hilda Ramírez grabó un video desde el interior de su auto el 26 de septiembre cuando agentes de ICE interceptaron su vehículo. En el video del incidente, agentes enmascarados le dicen a Ramírez que salga del auto, pero ella se niega.

“Todo ha cambiado”

“Ya nada es igual, todo ha cambiado desde el incidente. Yo no sabía quiénes eran esas personas enmascaradas que me golpearon y casi pierdo la vida, todo ha sido injusto, yo no tengo ningún caso criminal”, relata.

Ahora, según dice Hilda, Abogados por los Derechos Civiles “me están ayudando” y han presentado una denuncia federal contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) por el arresto violento de la que fue objeto por ICE en Chelsea. Hilda Ramírez Sanan es residente legal permanente.

“Todo ha cambiado”, remarca Ramírez sobre su vida y la de sus hijos después de su arresto. “Estamos sufriendo un trauma y no somos nosotros mismos. Hemos sufrido psicológicamente y no lo hemos podido superar”.

Con su menor hijo autista

El hecho ocurrió el 26 de septiembre cuando Ramírez Sanan, de 50 años, acompañaba a un familiar a una audiencia judicial en Chelsea con su hijo en el asiento trasero. Un grupo de varios vehículos sin identificación rodeó y bloqueó el auto de Ramírez a dos cuadras del juzgado, y ocho oficiales armados y enmascarados rodearon el vehículo.

En un video del incidente, agentes enmascarados sacan a Ramírez del auto y la sujetan por la fuerza, mientras desabrochan el cinturón de seguridad y sacan del auto a su hijo de 13 años, quien tiene autismo, preguntándole sobre su estatus migratorio. Cuando la hija mayor de Ramírez llegó al lugar, le impidieron físicamente hablar con su madre y su hermano. En otro video se muestra manteniéndola alejada.

“Arresto no solo fue ilegal sino despreciable”

“El trato de ICE a la familia Ramírez Sanan no solo fue ilegal, sino despreciable”, dijo Jillian Lenson, de Abogados por los Derechos Civiles, que presentó la denuncia. El ICE detuvo ilegalmente y restringió violentamente a la familia, arrestando a una madre de 50 años con estatus legal frente a sus aterrorizados hijos, ambos ciudadanos estadounidenses y uno de ellos con una discapacidad grave.

El hijo, quien tiene dificultades para comunicarse verbalmente, presenció todo el arresto. “Lo interrogaban y amenazaban con arrestarlo si no respondía” según dice.

¿Por qué no se la llevaron?

“No me llevaron porque ya no pude caminar, me dio mareos”, relata. “Cuando llego la policía de Chelsea y los bomberos preguntaron a los agentes de ICE por mi identificación y no dieron respuesta. Luego llegaron a preguntarme y les di mi información y es allí cuando recién buscaron en mi cartera y se dieron con la sorpresa de que allí estaba mi ‘Green Card’.

La policía les pidió a los agentes de ICE que me quitaran las esposas y que me llevaran al hospital”, cuenta Ramírez.

“Los Abogados de Derechos Civiles me están ayudando porque esto es un abuso a mi familia y a mi persona, violaron nuestros derechos”, concluye.

El relato de la hija de Hilda Ramírez

Sin mostrar su rostro por ser menor de edad y estudiante de las escuelas públicas de Chelsea, Michel cuenta con dolor lo que le pasó a su señora madre. “Ya nada es igual después de que mi madre fuera arrestada injustamente por ICE y ahora pasamos nuestros días entre citas médicas, con los terapistas, con el siquiatra, con el sicólogo. Nos han dejado con un trauma tremendo”, dice.

“Violaron todos nuestros derechos, nosotros somos ciudadanos americanos y mi mamá tiene la tarjeta verde, pero los agentes de ICE no nos escucharon. Nosotros no sabíamos quiénes eran, no traían chalecos con el distintivo de ICE y sentía terror, lo peor es que no podía hacer nada por mi familia, por mi mamá, por mi hermano que por su condición especial me preocupaba, quería que me lo dieran, pero no me hicieron caso”.

Michel dice vivir todavía aterrorizada. “A veces pienso que de la escuela para mi casa me van a detener, soy ciudadana americana, pero tengo el aspecto hispano, no me avergüenza de donde soy, pero por mi apariencia siento que me pueden arrestar”.