

Educador nicaragüense naturalizado norteamericano denuncia
Wilmer Chavarría, de 36 años, aún no deja de estar sorprendido, aterrado por lo que le pasó a su regreso de Nicaragua. Agentes de Aduanas y Protección Fronteriza lo detuvieron e interrogaron durante horas en el Aeropuerto Internacional George Bush, en Houston. “Me separaron de mi esposa y me tuvieron durante cuatro o cinco horas bajo interrogatorio”, negándole acceso a un abogado.
Chavarría nació en un campamento de refugiados en la frontera entre Honduras y Nicaragua. Tras completar la secundaria en Canadá, se mudó a Estados Unidos para cursar estudios universitarios en 2008 y obtuvo su ciudadanía una década después. Conserva la doble nacionalidad.
Exprofesor y director, Chavarría se ha desempeñado durante dos años como superintendente de escuelas en Winooski, a las afueras de Burlington. El distrito escolar más diverso del estado captó la atención a principios de este año al adoptar la política de «escuelas santuario» para evitar que las autoridades federales utilicen recursos escolares para aplicar las leyes de inmigración.
«No sé cuántas parejas casadas tienen que demostrarle al gobierno de Estados Unidos que son reales», dijo Wilmer Chavarría, de 36 años, mientras su esposa, Cyrus Dudgeon, estaba temerosa por lo que le pudiera pasar.
La propia familia de Chavarría conoce de primera mano la ofensiva migratoria del presidente Trump. Su hermano, su cuñada y dos sobrinas decidieron autodeportarse de Vermont a Nicaragua a principios de este año, antes de perder las protecciones migratorias temporales. La escuela secundaria local celebró una ceremonia de graduación anticipada para las sobrinas antes de su partida.
“No le deseo esto a nadie, Es absolutamente aterrador, como ciudadano estadounidense, que te digan que no tienes derechos y que deberías dejar de hablar de ellos”, dijo. Seven Days, un periódico de Burlington, Vermont, publicó la historia de Chavarría.




