
Por Max Torres
Aún disfruto de las celebraciones del 4 de julio, del Día de la Independencia de los Estados Unidos. Los festejos, los fuegos artificiales iluminaron por horas el cielo haciéndonos sentir orgullosos de ser estadounidenses. En Boston o en cualquier ciudad de Massachusetts o del país hubo un gran despliegue festivo del aniversario de esta gran nación con oleadas de multitudes que salieron a las calles a participar de las celebraciones. La alcaldesa de Boston, Michelle Wu, presidió una de las manifestaciones más brillantes en la que exaltó la independencia y la libertad, la gobernadora Maura Healey que se ha ganado el corazón de la comunidad se apoyó en el espíritu patriótico para su primer anuncio televisivo de su campaña de reelección, mientras que el presidente Trump decía por televisión al conmemorar el 250 aniversario de la independencia que “este es uno de los hitos más alegres y gloriosos de todos los tiempos”.
Trump no se quedó corto porque las celebraciones en todas partes fueron increíbles, incluso los que esperábamos el partido de eliminación directa de la Copa Mundial entre Francia y Paraguay en el Estadio de Filadelfia, disfrutamos previo al partido de la fiesta que la FIFA organizó para rendir homenaje a los Estados Unidos por los 250 años de Independencia. Fue un gran espectáculo con artistas y fuegos artificiales que iluminaron todo el estadio.
Con un grupo de amigos y familias de diferentes países nos reunimos en casa para ver el partido, muchos de nosotros apostábamos por el triunfo de Paraguay que no se dio, pero igual celebramos porque vimos a Francia sufrir. Si bien disfrutamos de este partido mundialista, el sentimiento patriótico afloraba en cada uno de nosotros y nos abrazamos para compartir voces de agradecimiento por permitirnos llevar a nuestras familias, a nuestros hijos por el camino del éxito con la bendición de Dios. Gracias América y Gracias a El Mundo Boston que me abrió las puertas para crecer como periodista y como ser humano.
Quiero hacer también una mención especial a mi país y decir también gracias Perú por la elección y reciente proclamación de Keiko Fujimori como la primera mujer presidenta electa de la nación que me vio nacer. Por el Perú me siento orgulloso de su elección. Siempre tuve fe de que esto sucedería desde que apoyé su primera candidatura a la presidencia en el 2011. Con mi familia viví los años de terror del grupo troskista-maoista Sendero Luminoso que acabó con la vida de 69,000 peruanos por oponerse a sus ideas comunistas hasta que el presidente Alberto Fujimori acabó con esa lacra social. El comunismo no es bueno para nadie y como bien lo dice el presidente argentino, Javier Milei, “es el cáncer de la humanidad”.
Keiko Fujimori, quien recibió el apoyo del presidente Trump, el campeón de la libertad, y de los presidentes libertarios Milei de Argentina y de El Salvador, Nayib Bukele, derrotó al grupo comunista de Roberto Sánchez que a pesar de los resultados electorales sigue sin reconocer su derrota. Lo cierto es que más de 50,000 votos separaron a Fujimori de Sánchez.
Las celebraciones en Perú y en Estados Unidos van a seguir, los peruanos en el exterior –en su mayoría– le dieron el triunfo a Keiko Fujimori. En Boston, la circunscripción del Consulado General que incluye 4 estados, el 70% de peruanos votó porque Keiko Fujimori fuera la presidenta del Perú. El 28 de julio, el día de la Independencia, Keiko asumirá sus funciones y dirigirá su primer mensaje a la nación desde el Congreso de la República que estará orientado a pedir la unidad de todos los peruanos para derrotar al crimen organizado, al sicariato, a los extorsionadores que tienen al Perú sumido en el terror. Keiko Fujimori hará un buen gobierno, se los aseguró.
Las celebraciones por los 250 años de Independencia de mi segunda patria me llenaron de orgullo y me voy a sentir mucho más orgulloso en mi país de origen cuando vea a Keiko Fujimori con la banda presidencial.
¡Sigamos cuidándonos! Sin salud mental, no hay salud.
Max Torres
Editor, El Mundo Boston
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