
Por Max Torres
Chiclayo es una tierra bendita, es la tierra del Papa León XIV. Su imagen en gigantografías está en todas partes, en las calles, en las iglesias y la gente aún lleva en su corazón lo que les dijo en español en su primera aparición ante el mundo como pontífice. “A mis queridas diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto para seguir siendo la Iglesia fiel de Jesucristo». El pueblo lo aclama, lo espera porque, según dicen los lugareños «el Papa es Chiclayano». Muchas personas lo recuerdan no solo oficiando misas en la Catedral Santa María sino por su diario peregrinaje de amor por las calles pobres de Chiclayo, en el norte del Perú, que se ha convertido en uno de los puntos de lo que las autoridades han bautizado como «Los Caminos del Papa León XIV».
Hasta esta ciudad norteña llegué para confundirme con un pueblo que ama al Papa León XIV a quien muchos aún lo llaman, lo recuerdan con cariño como el padre Robert u Obispo Bob. Si bien nació en Chicago, el Pontífice vivió la mayor parte de su vida eclesiástica en Perú por largos casi 40 años.
La fiebre por volver a ver, tocar, sentir al Papa peruano crece cada día. En las calles principales de la ciudad hay grandes paneles luminosos que dicen «Bienvenidos a Chiclayo, la Ciudad del Papa León XIV» que forma parte del lanzamiento de la ruta turística “Los Caminos del Papa León XIV”.
“Estamos frente a una ruta que no solo recorre calles o iglesias, sino que transita por la memoria, la fe y la esperanza de un pueblo que nunca dejó de soñar y que hoy puede decir con orgullo que tenemos un papa peruano”, según dijo la presidenta Dina Boluarte en la ceremonia inaugural en Chiclayo.
Lo que también se ha considerado como un homenaje al Sumo Pontífice, la ruta promueve el encuentro espiritual, a través del patrimonio cultural y natural de regiones como Lambayeque, La libertad, Piura, el Callao, donde León XIV hizo su labor evangelizadora como misionero y obispo, al igual que en la región Apurímac.
La Catedral de Chiclayo es hermosa y a pesar del tiempo transcurrido la gente dice sentir la presencia del entonces Obispo Robert Prevost, el amor de Dios está en todos lados. Luego de escuchar la misa dominical tuve la oportunidad de firmar el libro de los deseos que será enviado a Roma al Papa León XIV.
Chiclayo es una ciudad que ha desarrollado, hay mucho comercio, pero las autoridades deben poner más atención en los barrios pobres para mejorar la calidad de vida de su gente y dar una mejor impresión a los visitantes.
Uno de los lugares preferidos del ahora Papa era la Romana, histórico restaurante en el centro de la ciudad, para disfrutar de la rica comida chiclayana, del arroz con pato, del cabrito y tuve la suerte de compartir con el mismo mozo que atendía al obispo Robert. “Aquí venía a recargar baterías”, me dice entre risas. Fue todo una delicia.
¡Sigamos cuidándonos! Sin salud mental, no hay salud.
Maximo Torres
Editor, El Mundo Boston
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