


Maximo Torres
Editor, El Mundo Boston
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La variante ómicron del COVID tiene de cabeza al mundo, los contagios se multiplican y al parecer ya no hay quién se salve. Una amiga lectora me escribió haciendo notar que en su familia “el 75 por ciento ya se ha infectado, solo quedamos 5 y es posible que yo sea la próxima por mi trabajo con los presos”.
Los contagios ya se han salido de control, las escuelas se han convertido en una zona peligrosa de infección por el aumento diario de los casos de coronavirus y esto es lo que preocupa. Porque la pandemia nos ha puesto de nuevo de cabeza.
Los últimos informes señalan que se han registrado 223,409 casos del 27 de diciembre al 9 de enero cuando en enero del 2021 el promedio de 7 días no llegaba ni a los 6,000. Estas nuevas cifras son alarmantes, pavorosas.
¿Qué es lo que nos debe preocupar a todos? ¡No contagiarnos! ¿Pero cómo evitarlo? Si todavía hay bandoleros en las calles que no quieren vacunarse ya sea por resistencia a la inyección, por razones religiosas o por argumentos estúpidos.
Lo grave es que en nuestras escuelas públicas de distritos o ciudades con poblaciones de bajos recursos, con muchos inmigrantes, apenas el 30 o 35% de los niños ha recibido una o dos de las vacunas contra el COVID a diferencia de las ciudades mayormente blancas que tienen un 95% de los infantes vacunados.
¿Qué está pasando con nuestra gente? ¿Por qué se dejan llevar por los antivacunas que se han expandido por el mundo?
Las escuelas son ahora el mayor caldo de cultivo, profesores, estudiantes y personal administrativo se están enfermando del COVID y de su nueva variante Ómicron que, según los especialistas, está liderando los contagios en Massachusetts en un 95 por ciento.
Cada día hay personas que me escriben como la señora Martha Galvis, de origen colombiano, con sus temores, con sus preocupaciones. “La verdad es que todo esto del COVID pareciera algo estratégico a nivel de gobierno y farmacéuticas. Es increíble que ahora una persona con COVID pueda ir a trabajar como si nada después de 5 días. ¿Dónde quedó el contagio, los cuidados con una cuarentena de 14 días?“
Razones no le faltan o por lo menos tiene una reacción lógica a los nuevos protocolos de salud, lo que apunta otra de nuestras lectoras diciendo «¿qué se busca con estos cambios? ¡Que todos nos contagiemos!»
El repunte de la pandemia con la llegada de la cepa Ómicron que es altamente contagiosa ha puesto a prueba las vacunas que para los antis no funcionan. Sin embargo, los científicos han comprobado que los vacunados tienen mejores defensas frente al contagio que los no inmunizados que están ahora poblando los hospitales de Boston y de todo el estado, muchos de ellos con cuadros críticos.
El mayor problema está en las escuelas, el mayor contagio está entre los estudiantes, profesores y personal administrativo, el número de infectados crece cada día y es urgente que el estado adopte alguna medida de presión para que todos los niños en edad escolar sean vacunados.
Sabemos que los antivacunas apelan a su libertad, a sus derechos como ciudadanos, pero ¿qué pasa con nosotros los vacunados? ¿Con nuestros derechos? Su actitud o negativa a vacunarse implica un riesgo de contagio para todos y es hora de aplicar medidas extremas.
Porque el derecho a vivir de toda una sociedad está primero y hay que cerrarle el paso a todos los antivacunas.
¡Sigamos cuidándonos! La vacuna salva vidas.




