
- Alcalde Jared Nicholson, educadores y líderes de la comunidad se unieron para impedir la expulsión de Mariola Pérez que llegó a los Estados Unidos desde Guatemala hace 16 años.
Lynn se puso de pie con el alcalde Jared Nicholson, la presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros (American Federation of Teachers), Jessica Tang, y otros educadores y miembros de la comunidad para impedir la deportación de Mariola Pérez, una joven madre de origen guatemalteco que llegó hace 16 años y trabaja como asistente de educación. Hasta la fecha, más de 4.500 personas han firmado una petición instando a los funcionarios de ICE a permitir que Pérez permanezca en Lynn.
El alcalde Jared Nicholson, junto con los 11 miembros del Concejo Municipal de Lynn, también firmaron una carta instando a los funcionarios encargados de la aplicación de las leyes de inmigración a reconsiderar la deportación de Pérez.
El caso de Mariola Pérez aún es incierto. La joven madre fue detenida en el 2013 por una presunta infracción de tránsito tras haber sido objeto de «perfilamiento racial mientras conducía», según sus defensores. La policía local compartió su información con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que derivó en la apertura de un proceso de deportación en su contra.
Desde entonces, Pérez ha cumplido diligentemente con sus citas de control ante los funcionarios del ICE en la oficina de la agencia en Burlington, pero en la última cita le dijeron que se preparara para la posibilidad de ser detenida y deportada. “Esos son mis miedos, la angustia que no me deja dormir”, dijo Mariola Pérez.
“El miedo es palpable”
«Así es como estamos en este momento. Bajo el actual clima migratorio, las familias y los estudiantes tienen demasiado miedo para alzar la voz en defensa de una educadora de larga trayectoria y madre de la comunidad local. El miedo es palpable y seguirá repercutiendo en la comunidad, especialmente en nuestras escuelas», anotó Jessica Tang.
A lo largo de los últimos 16 años, Pérez aprendió inglés y obtuvo un título de asociado, todo ello mientras criaba a su hijo como madre soltera. Actualmente, se encuentra cursando una licenciatura en la Universidad Estatal de Salem.
Pérez trabaja como asistente de educación en una escuela primaria de Lynn y es miembro del Sindicato de Maestros. Sus defensores también la describen como una «intérprete médica capacitada» que presta servicios a la comunidad y como una «querida integrante» de la iglesia católica de San José en Lynn. Su hijo, quien es ciudadano estadounidense, tiene actualmente 15 años.

Las autoridades educativas han hecho un llamado urgente a los funcionarios federales de inmigración para que permitan a Pérez permanecer junto a su hijo y continuar contribuyendo a su comunidad.
«Mariola siempre va más allá de lo esperado en su servicio a los demás. Ofrece voluntariamente su tiempo para interpretar y brindar apoyo a miembros vulnerables de la comunidad, asegurándose de que puedan acceder a recursos esenciales. Su compasión, resiliencia y compromiso con su comunidad son ampliamente reconocidos».
«Su hijo, quien padece problemas de salud crónicos y ha crecido con el temor constante de ver a su madre deportada, se enfrenta ahora a una realidad potencial con la que ningún niño debería tener que lidiar jamás. Si Mariola es deportada, él se quedaría sin ningún progenitor en el país donde nació y se crió», señalaron sus defensores.




