
Por Max Torres
Dos hechos importantes han pasado en mi vida en este mes de octubre, el mes de los milagros y lo que para muchos católicos representa el amor, la devoción por el Señor de los Milagros que en sus recorridos procesionales en Perú mueve a millones de personas. Su imagen es símbolo de esperanza, milagros y devoción. En mi caso personal, cada año me uno a la Hermandad del Señor de los Milagros en East Boston para recorrer sus calles cargando las andas del Cristo Moreno, pero en esta oportunidad viajé a Lima no solo para acompañar al también llamado Cristo de Pachacamilla sino para participar de las fiestas de la Virgen del Rosario en el pueblo de Tauca, en la provincia de Pallasca, Ancash, a 3,200 metros sobre el nivel del mar. Fue una celebración de mucha altura, casi tocando el cielo, organizada por mi prima Clorinda Rivera que vive en La Florida con el apoyo de su hermana Emiliana y de su esposo Homero Lozano, exalcalde del pueblo, a quien le guardo mucho cariño y respeto como maestro de escuela y como autoridad edilicia. El viaje fue corto, de unos cuantos días que me sirvió también para asistir en Lima a las celebraciones por el Día del Periodista Peruano y reencontrarme con amigos y colegas entrañables.
Estas celebraciones me sirvieron de antesala para lo que me esperaba en Boston, una de las ciudades que amo, y en Lawrence, la llamada ciudad de los inmigrantes que tiene como alcalde a un inmigrante dominicano que traspasó fronteras para llegar como empresario a administrar una ciudad a la que le ha dado otra cara, la cara del desarrollo, del progreso. Brian DePeña es un orgullo para los que emigramos de nuestros países en busca de sueños, logró sobresalir como microempresario para años después incursionar en la política siendo en su primer intento el concejal más votado en la historia de la ciudad.
Cuando decía que dos hechos importantes han pasado en mi vida en el mes de octubre me refería a lo que Dios me tenía guardado luego de participar en las fiestas del Señor de los Milagros y de la Virgen del Rosario. En Boston, la concejal At-Large, Julia Mejía, me había nominado junto a otros profesionales y líderes comunitarios elegidos por los diferentes concejales para recibir el reconocimiento como “Pilares de la Hispanidad” en la misma Cámara del Concejo Municipal. Fue una ceremonia vibrante, emotiva y lo más significativo fue recibir el apoyo, los aplausos de los integrantes de “Nuevo Día”, el primer centro latino para personas mayores en Jamaica Plain, que con su director Alex García se movilizaron hasta la Alcaldía de Boston. Luzmar Centeno-Valerio, mi reportera preferida, también estuvo en el lugar aplaudiendo y registrando para la historia toda la ceremonia por el Mes de la Herencia Hispana en Boston.
La Alcaldía de Lawrence con nuestro buen amigo Néstor Castillo me tenía reservada otra sorpresa. El alcalde Brian DePeña, mi buen amigo, había organizado una de las más grandes y significativas ceremonias para reconocer a El Mundo Boston por su trabajo de casi 53 años en favor de las comunidades inmigrantes. Alberto Vasallo III, presidente ejecutivo de esta casa editora, su editor Máximo Torres y nuestro reportero Ernesto Bautista, estuvimos entre las 25 personalidades que recibieron un reconocimiento público en el Mes de la Herencia Hispana. Fue también muy emotivo y digno de destacar porque muchos de los premiados forman parte de nuestra vida diaria. Gracias Boston, Gracias Lawrence.
¡Sigamos cuidándonos!, Sin salud mental, no hay salud.
Maximo Torres
Editor, El Mundo Boston
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